PUBLICACIONES
Algunas cuestiones sobre la transmisión.
Por: Lic. Viviana Cuevas
Ante la instancia de presentación del caso de L se instala una pregunta:
¿Qué es la presentación de un caso?
Pregunta que se abre ante esta pretensión de dar cuenta de un recorrido, y que no deja de lado mi paso por instituciones psicoanalíticas, hospitales, consultorio… recorrido que no es ajeno a algunas cuestiones sobre la transmisión en psicoanálisis.
La presentación de un caso pone en juego el saber del analista.
El saber del analista se desprende de la experiencia de análisis, y puntualiza el modo de cada uno de construir los conceptos, interrogar sobre ese saber posibilita un hacer en la dirección de la cura. Dos cuestiones que concierne al lugar del analista.
Por ello que se puede afirmar que no hay posibilidad de elaborar conceptos sin la experiencia del inconsciente, sin una pregunta a cerca de la construcción del deseo.
Dicho de otra manera: el cómo se juega la castración en un trayecto de análisis. Trayecto en el cual se aprende que se puede “hablar sin escucharse hablar” y es la presencia del analista aquello que hace posible que un sujeto pueda, en ese trayecto, aprender a escuchar-se.
Es necesario que la experiencia del análisis sea transmisible y comprobable, señala Norberto Ferreyra.
Y agrega:
“Ahora bien, en el psicoanálisis -más precisamente en el discurso del analista- ¿dónde se encuentra una de las mayores encrucijadas en lo que hace a su transmisión? Sin duda, es en lo que está referido al lugar del analista, a su posición en el discurso, a su formación. Analista es un lugar que no tiene representación. Más aun, es Lacan quien afirma que hacer existir al analista -en relación con el discurso- como representación es lo que se llama una traición. Traición que acecha a la transmisión del psicoanálisis, a su práctica, en tanto es por la posible existencia de esa traición que un ser del analista obtendrá su consagración. Se deduce de ello que aquello que asegura la representación es la existencia de un modelo. Pero siendo como representante y no como representación que se transmite la función del deseo del analista, su lugar, podemos decir que no hay modelo para el analista.”
No hay modelo para el analista implica entonces que tampoco hay modelo para una escuela ni hay modelo en lo que concierne a la transmisión del psicoanálisis.
De ahí que hacer posible a lo largo del tiempo espacios de transmisión del psicoanálisis pone en juego lo propio de cada uno a cielo abierto: narcisismos, conflictos institucionales, las escisiones, las diferencias personales, aun de los pioneros que dejaron su marca en el trayecto.
Entonces la transmisión del psicoanálisis es más amplia. Puede tratarse de una transmisión entre analista y analizante; también puede tratarse de la transmisión del psicoanálisis entre los psicoanalistas y los no analistas…
Transmitir significa transmitir un conocimiento a otros, se trata más bien de doctrina y está en la extensión del psicoanálisis. En cambio transmitir un método, un saber hacer que permite a otros realizar, se aplica a la cura analítica.
Se enlazan dos dimensiones: intención y extensión.
Intención: tenemos la experiencia en el análisis, el lazo estricto entre analista y analizante.
Extensión: la escritura sobre un caso clínico atañe a la transmisión y a la enseñanza.
Ahora bien, siguiendo a Norberto Ferreyra en este punto, como no hay modelo, creo que se trata en la escritura de un caso siempre de un intento, de una aproximación en el cual se enlazan el analista, el análisis, la transmisión en un tramado siempre particular.
RELATO DEL CASO L.
A. consulta por su hija de 16 años, dice: “Un año tras otro hubo dificultades en la escuela, lee mal, yo creo que es disléxica”
“Lee mal, lee como un niñito chico, lee despacio, termina de leer y me da la impresión que no sabe lo que leyó…no puedo decir porque pero nunca lee”.
“Tuvimos una separación fea, hace mucho con idas y vueltas, mas golpeada porque es la mayor. Fue a una Psicopedagoga que puso énfasis en lo psicológico, yo accedí esto fue hace 2 o 3 años atrás”.
“Sigo teniendo el problema”.
“Es insegura, V, su hermana, es lo opuesto” .
“L es gorda y tiene dificultades en la escuela”.
“Esto empezó desde jardín” “A los 7 años de ella me separo. 4 veces hubo separaciones, esa fue la ultima, intervino un juez porque yo no podía.” “Yo vivía muy mal, corte vía papeles en el 2001”.
-¿Que quiso decir cuando dijo golpeada?
“Y hubo peleas, golpes. L lo supo eso”.
“Y ellos eran chiquitos vieron algo no se si acordaran o no, ella me pregunto si alguna vez me había golpeado, le dije que si”.
“Nunca supe si recordaban o no, no quería mentirle” “Ella sólo escucho”.
“Ahí salió del encierro, se empezó a relacionar más”.
“El gritaba, me pegaba, los nenes estaban dormidos y se despertaron”
“Otra vez me decía deja al bebe y yo no lo dejaba porque sentía que me mataba”.
“Sentía terror”.
“Me case con él, yo debí saberlo”.
-¿Por qué debió saberlo?
“Y porque me contó que a una novia le apagaba el cigarrillo en el brazo, o vi escenas en la calle con otras personas, golpeaba autos, discutía”.
“Ahora tiene una pareja y otra hija. Los domingos pasa a buscar a los chicos”.
“L repitió 3 año en una escuela y la cambiamos a otra, ahí ella mejoro socialmente Ama su escuela, tiene amigos, se relaciona distinto…a mi ese colegio no me gusta, pero ella esta muy bien”.
En una segunda entrevista con A dice:
“Esta muy enojada con su papa ni le habla, creo que le esta pasando factura de tiempos atrás, ahora” “esto no había pasado antes”.
“Le digo decile cual es tu enojo, habla de buena forma” “El enojo de L con su papa es desproporcionado” “Lo compara con la bolsa de basura”.
“Ella era la luz de sus ojos, tenia la impresión que el papa la ubicaba en un lugar que no era el que debía ser….medio que era el mío”.
-¿A que se refiere cuando dice un lugar que no era…era el mío?
“A Vero no le daba bolilla, pero a L la besaba en a boca, le ponía la mano en la cola, dormían muchas horas de siesta si salíamos L. viajaba adelante en el auto. Fui a hablar con una psicóloga “.
-¿Para que fue a consultar con una psicóloga?
“Para ver como cortar. Ahí le pude decir ¡Así no! No mas besos en la boca, no mas dormir siestas, no mas tocada de cola. No me gustaba, me sentía mal”.
-¿Qué le provocaba ver estas escenas?
“Sensación fea si eso seguía podía ser confuso. No creo que haya pasado nada, corte a tiempo eso fue muy bueno. Hasta que no empezó con la Psicopedagoga L. no se acercaba a mi y yo me desvivía por ella”.
“Yo creo que sigue siendo su papá importante, ahora están en conflicto, ella dice que no recuerda nada”
Entrevistas con L
Primera entrevista con L:
Habla de sus dificultades en el colegio: “en 1, 2 en 3 ahí repetí me llevaba muchas materias, porque no estudiaba ahora estoy mejor”
“No se porque mi mama quiere que venga acá. Venir acá es una elección de ella no se…mi mama me dice y acá estoy”
“Hubo 4 separaciones la ultima mi hermanito era muy chico. Algo contó mi mamá, he ido a la casa de él”
-¿El? ¿Quién es él?
“Mi papa”
Continúa hablando de la escuela y de las materias que se lleva:
Ingles, geografía, biología no se si tengo posibilidades creo que si”
- ¿Por que no preguntas?
Silencio. “Y si podría.”
“Me enoje con mi mamá porque tenia que venir acá, ella me dijo anda y habla, primero me enoje porque me obligaba”
“El enojo me lo tuve que tragar”
-¿Por que?
“No puedo decir nada igual voy a tener que venir”
En las dos sesiones siguientes L se pierde no encuentra el lugar, tuvo que llamar a su mama para “ver donde era”.
Segunda entrevista con L:
Entra y dice que anda “andando”
“Me llevo 2 y no 3, pedí las notas”
“Fue un desahogo venir”
-La semana pasada decías otra cosa.
“venia con otra actitud, pero lo asumí. Puedo contar de mi vida personal, problemas lo que pasa en la semana”
-¿Contar? ¿Y que queres contar L?
Habla de un conflicto entre una amiga, ella y la abuela de su amiga. L queda en medio de ese conflicto.
- ¿Y esto que tiene que ver con vos L?
“Abuela piensa que yo la llevo por mal camino ,yo voy a clase, no es por mi que ella no entra, ella no hace las cosas, la abuela piensa que es por mi y no quiere que se junte mas conmigo, ella se va a quedar libre, yo no.
Se preocupa por como hace para pagar la reincorporación de su amiga.
Sobre su dificultad en la lectura dirá: “No leía de corrido, eso me pasaba desde que era chica, no leía bien trataba pero no podía leer en voz alta, ahora no es así, creo que no leo de corrido no me gusta leer, me compraban libros para leer mi mamá”
“Tenia horrores de ortografía (se ríe) y mejore en escritura”.
Tercera entrevista con L:
“Me perdí. No se donde estoy, no encontraba la calle “
Habla de su relación con M.
L cuenta que no hace nada sola, ni va a comprar al kiosco de la escuela sola. Siempre es con otro.
Cuarta entrevista con L:
Habla de su relación con los chicos que le han gustado. “No he tenido relaciones con nadie todavía, me da miedo”
- ¿Miedo a que?
“Miedo a que no me llamen después, que no les guste que se saquen las ganas y listo, a que no les guste yo desnuda”
“Será que soy insegura”
- ¿Y esas inseguridades?
“Es con todos pero me parece que mas con los varones, respecto de los chicos”
“También lo que elijo, todos lo que elijo son malos, te acordas lo que te decía la sesión pasada…”
- ¿Qué relación habría entre este elegir y la inseguridad de la que hablas?
“Mmm…me engancho con lo que me hace sufrir (ríe) ¡¡que boluda que soy!! ¡qué bobina!”
-Sufrir
“¡Me elijo cada uno!”
- ¿Para sufrir?
“No lo pensé así…¿yo me engancho con el sufrimiento? (ríe) ¡si! Todo el mundo se daba cuenta, hasta mi mamá me decía mis amigos, mi papá…y la que termina mal soy yo; los otros felices yo bajoneada, ellos para arriba, se acaba todo de un día para otro. Me hago la cabeza”
- ¿Me hago la cabeza?
“¡Si me engancho! Pienso que no puedo perderlo que lo quiero un montón”
- ¿Y ahí el sufrimiento?
Si, estoy peleada con mi papá…cuando era chiquita mi mamá y mi papá peleaban, no era cosa mía pero me ponía mal, mi mamá me contó como ha sido la relación entre ella y mi papá, mi papá nunca estaba no recuerdo que estuviera, le pegaba a mi mamá ¡yo lo vi! ¡Pero no recuerdo! Era chica, tenia 7 años y medio cuando se separaron, se separaron un montón de veces, mucho no me acuerdo”
- ¿Que veías?
Discusiones porque no se.
- ¿Y vos?
“Cuando sos chica…no te gusta y menos cuando sos grande, mi papá estaba con otra mujer cuando yo nací, lo mismo cuando nació mi hermana, esa mujer le hacia la vida imposible a mi mamá, jodía por teléfono”
-Recién decías Yo no recuerdo. En este relato que haces ubicas el ver, el recordar y el yo no recuerdo. Aparece una pregunta que no formulas, pero que va tomando esta forma: ¿que más habría que recordar?, pero bueno por hoy dejamos acá.
Quinta entrevista con L:
Llega antes
Habla de sus amigas, de un problema donde lo que sale es el enojo, la traición y ella en el medio de la situación.
- ¿Y vos en medio de esa situación?
“Yo no doy lo que otros esperan, no alcanza”
- No das lo que otros esperan, lo que das no alcanza. ¿Hablas de dar más?
“Yo no se, yo no pude dar mas”
- ¿Como se podría dar lo que no se tiene? Dejamos acá.
Sexta entrevista con L:
Llega y habla de su problema de piel.
“Se me sale la piel de la yema de los dedos, eso me pasa desde hace un tiempo, lo mismo en los codos fui al médico hace un tiempo y me dijo que era tristeza, ahora me esta pasando lo mismo y yo no estoy triste (ríe) ¡eso creo!
“Me dio una crema, mi mamá me reta me dice que me tengo que controlar mas ¡pero yo no puedo!”
- En lo que señalas vas haciendo una relación entre esto que te pasa en la piel, mas concretamente en la yema de los dedos y los codos, con la tristeza. ¿Cómo seria esta relación?
“Cuando sos grande tenes mas problemas”
- ¿Mas problemas?
“Tenes chicos tenes una casa ¡mas problemas!”
Si que cuando sos chica
- ¿Tenes chicos, una casa?
No yo no.
- ¿Quien tiene?
Y no sé…mi mamá, por ejemplo.
- En la sesión pasada hablabas del engaño, de quedar siempre en medio de ciertas situaciones ubicando ahí un no poder; hoy hablas las dificultades que se presenta en la piel y de no poder controlar. Entre lo que señalabas la sesión pasada y lo que señalas hoy, hay en juego algo que no se puede. Y ese es el límite: Algo no se puede.
Dejamos acá.
Hasta aquí un recorte del relato de y habría al menos algunas interrogaciones para empezar a despejar sobre este material.
Una pregunta surge casi inmediatamente sobre la posición subjetiva: no hay sueños, no hay recuerdos, no hay lapsus, no hay actos fallidos. Advierto que no puede expresar sus sentimientos, solo hay preocupaciones. Tal vez porque quien cuenta, quien habla es la madre.
Hay un padre seductor, por lo tanto no esta en función paterna.
Seductor, perverso. Esta seducción paterna hace una hija culpable.
Pero ¿De que seria culpable ella?
¿De tener un “padre seductor”?
Ella siempre queda en medio de dos, lo cual redobla la situación familiar. Punto que reaparece en L cuando señala: “Algo malo tengo”
L habla pero no dice. Aun no se ha entrado en análisis. Esta el alivio, pero eso no alcanza para hablar de un paciente en análisis.
Por ello para evitar el “bla bla bla”, las sesiones con L son cortas.
Otra interrogación a abrir esta en relación a las entrevistas con la madre. A ve entre el padre y su hija una relación particular, no actúa, primero debe consultar con un psicólogo.
¿Por qué consultar en vez de actuar?
Cuando la madre dice “no paso nada” uno puede preguntarse: ¿que más esperaba que pasara?
A, en tanto tercero a quien apelar para ser separada de este Otro gozador, no podía ocupar su lugar.
Estas situaciones requieren de una intervención inmediata: ¡Como que no paso nada! Si no se interviene uno se queda en complicidad de la situación. En el discurso de la madre hay mucho goce en juego, es una mamá que necesita intervenciones.
La madre gira entorno a suposiciones y en ese terreno hay goce. A se queda fijada en esas escenas, ahí hay una instancia de goce. Y si no se interviene entra en juego el goce del analista.
Si hay un significante que circula es el significante de saber: creencia.
¿Puede ser una respuesta psicosomática?
Tal vez que si lo sea. Esa piel que se cae de los dedos, de los codos, una y otra vez, en distintos momentos: infancia, la adolescencia.
Esto es, se posiciona en la vida como objeto gozado por el Otro, y su cuerpo presenta las marcas de un sufrimiento imposible de poner en palabras.
Una pregunta aun sin hilar es el momento de la aparición de la lesión de piel en L: Si ello tendría alguna relación con las separaciones, con el nacimiento del hermanito, o con el nacimiento del hijo de su papá con la otra pareja.
Es el médico el que liga esta piel que se cae con la tristeza. No es L.
La modalidad de L pone en primer plano el campo de la mirada. Campo fundamental para L.
Si hay una respuesta psicosomática en juego esta ligada a ese campo: “No se si nos vio, no vi.” “Que no vea desnuda”
En este recorte, tanto en L como en su madre, hay escenas no caducan, mantienen su preganancia. Y no caducan porque no pasan por la castración.
Me pregunto por el lugar de S en deseo del Otro, por su advenimiento a la posición femenina y por la primera vez en que aparece el fenómeno psicosomático.
Un camino es con el trabajo del análisis provocar la exclusión interna de ese goce en el cuerpo. Sin desconocer lo que desde lo medico se diga.
Hay un cuerpo que construir en un trayecto de análisis. Pero ¿Cómo se construye un cuerpo que goza?
¿El estigma de L será ese cuerpo marcado por la lesión?
Entendiendo por estigma: marca o señal en el cuerpo. Huella impresa sobrenaturalmente en el cuerpo de algunos santos extáticos, como símbolo de la participación de sus almas en la pasión de Cristo. Marca impuesta con hierro candente, ya sea como pena infamante, ya sea como símbolo de esclavitud.
Y por ultimo:
A partir de pensar la pregnancia de ciertas escenas, ya señalada, podemos pensar como juega el tiempo, entrecruzamiento entre el tiempo pasado y el tiempo detenido.
Tiempo detenido que no puede entrecruzarse con el hoy, con lo nuevo (una hija adolescente, buscando la exogamia) Ese tiempo coagulado, que el presente de L trae como hilachas (esa piel que cae) tal vez incomprensibles, o con la forma de un tiempo para no recordar.
Pensar que esas escenas detenidas entren en la dimensión de lo acontecido, que llama a abrir (agujerear) un nuevo sentido, es lo propio de la transferencia. Será en transferencia que algo de ello se pondrá en palabras. |